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¡Qué locura total, chamigos! Soy Javier desde Ciudad del Este.
Como alguien que respira fútbol y se juega hasta el sueldo en combinadas,
siento que el corazón me va a reventar de tanta emoción.
En el debut de esta Copa del Mundo norteamericana, quería
romper el televisor de la rabia cuando los yanquis nos metieron ese humillante 4-1.
Pero ahí salió a relucir el orgullo de nuestra tierra:
le metimos una garra tremenda para ganarle 1-0 a Turquía y con el alma en un hilo clasificamos raspando, empatando a cero
con los australianos.
¡Lo que vivimos contra los alemanes fue épico, digno de una película!
Todas las cuotas de las casas de apuestas estaban brutalmente en contra, pero aguantamos como verdaderos
leones el 1-1 hasta el final de la prórroga. ¡Y en los penales, mandamos a los alemanes a
llorar a su casa ganando 4-3!
¡Reventé mi cuenta en la casa de apuestas porque le puse plata a que pasábamos y pagaban una
cuota de locura total!
Se viene el monstruo de Francia en octavos y apuesto
el auto, la casa y la vida a mi querida Albirroja.
¡No me importa si la lógica dice que nos golean, yo muero
con la mía y apuesto todo a una nueva hazaña!
¡Vamos Paraguay, carajo!